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      El 'boom' del turismo sexual de menores en Cartagena

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      Imagen vía Flickr

      Colombia

      El 'boom' del turismo sexual de menores en Cartagena

      Por Meredith Hoffman

      Adela, una adolescente de aspecto delicado y cola de cabello rubia, recientemente dejó su casa al otro lado de Colombia para aventurarse a la turística Cartagena y probar por primera vez el trabajo sexual.

      "Consigo un montón de extranjeros, les gusta mi joven apariencia", le dijo Adela hace poco a VICE News, mientras caminaba por el centro de la ciudad colonial vestida con su blusa rosada vistiendo brillantes, tejanos y pulseras.

      Hace unos días afirmó que estaba en edad de trabajar —la prostitución es legal en Colombia para los mayores de 18 años—, pero que no mostraría su carné de identidad para probarlo. Todo lo que quería hacer, dijo, era mantener a su bebé con el servicio que le prestaba a los viajeros ricos que llegaban a la capital turística de Colombia. "Vine aquí porque hay más turismo, y por lo tanto hay más dinero", dijo.

      Adela es una de las miles de mujeres jóvenes, muchas de ellas menores, que han entrado en el boom del mercado del turismo sexual en Cartagena. Según los expertos locales, la prostitución de menores está incrementando, como demostró en octubre pasado el desmantelamiento de una banda de tráfico sexual de alto perfil que acabó implicando a una ex-miss de la belleza. Debido a la sensible naturaleza del negocio, Adela y otras fuentes le pidieron a VICE News que no publicaran sus apellidos.

      Algunos oficiales colombianos admitieron que el problema estaba fuera de control durante una sesión de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, donde se emitió una "alerta de turismo sexual" por la llegada de extranjeros a la ciudad durante la temporada alta. Cerca de 35.000 menores se enfrentan a la explotación sexual en Colombia, de los cuales 2.000 están en Cartagena, según cifras de UNICEF de inicios de este año.

      VICE News visitó Cartagena para examinar por qué hay tantos jóvenes siendo inducidos al trabajo sexual, y encontró un esquema fuertemente organizado que sirve a extranjeros lujuriosos mientras le provee beneficios a las agencias de turismo, a los taxistas y otros empresarios. Encontrar sexo a cambio de dinero aquí es fácil. Cada noche las prostitutas llenan la plaza principal de Cartagena mientras las calles son patrulladas por la policía. Una red de taxistas y vendedores ambulantes, según contaron las fuentes, obtienen beneficios por contactar a los nuevos visitantes con las jóvenes que desean.

      Una calle de Cartagena, Colombia (Foto por Meredith Hoffman)

      Luis, un taxista, me contó que llevaba cerca de diez prostitutas, algunas de ellas menores y otras en edad legal. Él conduce a las chicas hasta los clientes o lleva a los pasajeros donde se encuentre la chica que elijan.

      "Tengo la suerte de siempre recoger a extranjeros que vienen a esto", le dijo Luis a VICE News. Estos viajes le proporcionan entre 30 y 100 dólares por llevar a los extranjeros hasta las chicas, dependiendo de qué tan bonita sea la chica. "Las menores de edad siempre ganan más, por el hecho de ser jóvenes".

      Algunos residentes contaron a VICE News que la mitad de las mujeres de su barrio trabajaban en la industria del sexo. Las jóvenes más pobres, a menudo, sienten la presión de entrar en este lucrativo negocio.

      "Muchos padres o padrastros les dicen a las chicas que tienen que traer dinero a casa o de lo contrario las echaran de casa, y este es el único trabajo que hay", dice Maira Payares, una empleada doméstica que viene de uno de los barrios más pobres de Cartagena. 

      "Las chicas dicen que prefieren a los extranjeros porque pagan más".

      Las menores de edad que entran en el negocio a menudo son manipuladas por redes organizadas de prostitución, como lo demostró la caída de una de estas bandas en octubre de 2014. El 12 de octubre, la popular ex-miss y modelo, Kelly Suarez, fue arrestada por llevar a menores de edad de hasta 12 años a una isla cercana para que prestaran servicios a supuestos turistas norteamericanos que en realidad eran investigadores.

      Suarez había prometido a los falsos turistas que ella "tenía experiencia en preparar, reclutar y controlar chicas", según dijo a VICE News Matteo, uno de los investigadores que participó en la operación encubierta. Mientras él y Suarez discutían el negocio, la ex-miss se sentó en un sofá, entre una chica de 12 y otra de 13 años, en un barrio de clase trabajadora de Cartagena. La modelo le dijo a Matteo: "la chica hará cualquier cosa por lo que le paguemos".

      Suarez insistió en su inocencia ante los medios de comunicación, pero Matteo le dijo que todo había quedado registrado en un vídeo que sería utilizado en el juicio. Visité la cárcel de San Diego en la que permanece recluida Suarez, pero en dos ocasiones se negó a dar una entrevista, alegando que estaba cansada de hablar con periodistas.

      "En Cartagena, con solo caminar por la playa te puedes encontrar cualquier cosa, desde kayaks hasta drogas, mujeres y niños", dice Matteo.

      Un club de striptease en Cartagena (Foto por Meredith Hoffman)

      "Los negocios internacionales también han explotado a menores, contratando a prostitutas menores de edad en cruceros o proporcionando álbumes de fotos en las playas a los turistas, para que escojan a la chica de su agrado, según han afirmado las autoridades.

      Un conocido albergue israelí en Cartagena recibió recientemente una gran atención mediática por tener a prostitutas que estuvieron con los hombres durante la cena — sin quitarse las kipás como muestran las fotos. No se encontró ninguna prueba de que las prostitutas menores de edad estuvieron allí, y el hostal ha continuado funcionando como de costumbre después de esta noticia.

      "La gente vende paquetes turísticos que incluyen ir al centro, visitar la iglesia y la Torre del Reloj, drogas y sexo", explicó el concejal Herman Zapata en una entrevista.

      Algunos funcionarios locales han negado el fenómeno para evitar "generar escándalos", según Zapata. Un funcionario cartagenero sostuvo incluso que "el turismo sexual no existe en Cartagena", durante un debate público celebrado justo después de la operación encubierta en la isla.

      En cierto modo, lo sucedido en octubre parece haber sacado a la palestra el tema de la prostitución de menores en la ciudad, mientras los proveedores y burdeles continúan negándose a admitir que los explotan.

      El popular burdel Casa del Rosillo, una casa de estuco rojo llena de mujeres y hombres impecables de diferentes países, ofrece de manera habitual el servicio de prostitutas menores, según reconocieron algunas fuentes a VICE News. Pero cuando fui de incógnito a preguntar sobre el servicio, la dueña, Rosillo, una mujer de mediana edad de aspecto desaliñado que se encontraba tras la barra del salón principal, juntó las muñecas en un gesto de ser esposada, para darme a entender que estaría encarcelada si tuviera menores de 18 años.

      Más tarde, cuando hablé con un taxista llamado Johnny sobre el asunto de las menores, me advirtió que no debía preguntar sobre ese tipo de servicios ilícitos.

      "Podrían grabarte y llevarte a la cárcel. Pusieron a mi amiga en prisión por esto mismo, pobre mujer", me dijo. Aparentemente Johnny conocía a Suarez, y me dijo que él había conducido la lancha el mismo día que fueron a la isla y fueron arrestados. "Ella es una buena persona, es inocente", me dijo.

      La explotación sexual de menores solo ha sido ilegal desde 2009, explica Humberto Padilla, quien educa a los comerciantes y proveedores sobre la ley.

      "Yo no diría que la explotación sexual se ha incrementado, solo se ha hecho más visible", dice Padilla, quien trabaja para La Muralla Soy Yo, una organización para la protección de la infancia y la adolescencia. "Antes, la gente veía como algo normal que los turistas estuvieran con una menor".

      Padilla aún se enfrenta a los gerentes de los hoteles que ven tales negocios como normales, incluso durante un reciente taller en un hotel de lujo frente al mar, afirmó. La Muralla Soy Yo, que recibe el apoyo de la oficina de turismo de Cartagena, ha conseguido que taxistas, hoteles e incluso vendedores ambulantes, denuncien la prostitución de menores. "Cada día siento que Cartagena se está empoderando más para luchar contra este problema", le dijo Padilla a VICE.

      Foto por Meredith Hoffman 

      Pero un abogado de derechos humanos del Defensor del Pueblo de Cartagena dice que la pobreza absoluta — y la rampante prostitución irregular — ha provocado un ciclo que no hace más que empeorar a medida que más turistas visitan la histórica ciudad.

      "El gobierno y la ciudad están ciegos ante este problema y no hacen nada para prevenirlo. No invierten en los barrios pobres", explica el abogado Alex Cuello.

      Para algunas prostitutas que llevan tiempo en el negocio, su trabajo no es mejor si son mayores de edad. El trabajo sexual, para ellas, tiene sus raíces en la desesperación.

      "No le recomendaría este trabajo a nadie, joven o vieja", me dice una prostituta de 32 años a las afueras de su arruinado burdel en el centro de Cartagena. Ella ha estado en el negocio desde los 15. "Lo hago por mi familia. Es lo mismo, siendo menor o no".

      Pero Adela, la joven que conocí al principio, el trabajo vale la pena, por el dinero. Ella y su colega Alejandra dicen que ganan cerca de 75 dólares al día, comparados con los 10 dólares que podrían ganar en cualquier otro trabajo.

      "El hombre más viejo con el que he estado tenía 45 años, y era muy, muy gordo", se ríe Alejandra, una mujer mucho más joven y diminuta que viene de Medellín, y quien dijo también ser madre.

      Adela admitió que cuando llegó a Cartagena, era tan pobre que tenía que dormir en la playa y se pasaba las noches llorando. Pero mientras se preparaba para regresar a casa, sintió una sensación de triunfo. Dijo que ahora trabajaba en Cartagena por cortos periodos de tiempo.

      "Uno se acostumbra al trabajo", dice Adela. Se ríe nerviosamente, admitiendo que dejó a su hijo en casa con sus padres, y a ellos les dijo que estaba visitando a una amiga.

      "Todo es por el dinero".

      Fotografía principal vía Flickr.

      Sigue a Meredith Hoffman en Twitter: @merhoffman.

      Temas: américas, cartagena, colombia, turismo, trabajadores sexuales, turismo sexual, prostitución, menores, niños, mujeres, corrupción, crimen

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