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      Cómo la marihuana desencadenó la psicosis de un joven que creyó que podía salvar el mundo

      Cómo la marihuana desencadenó la psicosis de un joven que creyó que podía salvar el mundo Cómo la marihuana desencadenó la psicosis de un joven que creyó que podía salvar el mundo Cómo la marihuana desencadenó la psicosis de un joven que creyó que podía salvar el mundo
      Imagen por Heath Alseike

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      Cómo la marihuana desencadenó la psicosis de un joven que creyó que podía salvar el mundo

      Por Sydney Lupkin

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      Esta historia es fruto de la colaboración entre MedPage Today y VICE News.

      El año antes de sufrir el primero y único episodio psicótico, Devan Fuentes, que entonces, con 19 años, era un nuevo miembro de la hermandad universitaria, fumaba entre 4 y 5 porros al día. La marihuana no le afectaba de la misma manera que a otros. En vez de relajarle y producirle un efecto de sosiego le ayudaba a ampliar sus capacidades, sus impulsos y sus delirios — aunque por aquel entonces él aún no sabía identificarlos —.

      "Tenía un pensamiento delirante que consistía en la solución que podía salvar el mundo y que nadie, excepto yo mismo, podía entender", explica. "El día de mi psicosis, yo plasmé este pensamiento en un trozo de papel después de fumar una ingente cantidad de marihuana".

      Aunque Fuentes había experimentado en el pasado síntomas pre-psicóticos — ideas extrañas, falta de consciencia de uno mismo — cuando sufrió el nuevo brote psicótico, parecía que su cerebro había experimentado lo que suele llamarse "gran reacción química". "Estaba navegando en un montón de ideas y se sentía como si estuviera observándose a sí mismo desde lejos, incapaz de controlar lo que estaba haciendo". Escribió frenéticamente, tratando de plasmar todos sus pensamientos en el papel, pero no podía escribir sifucientemente rápido para tomar nota de todo lo que pasaba por su cabeza. 

      Después, él salió y volvió a entrar de forma intermitente en su casa de Oakland, California, unas cuantas veces hasta que la puerta se cerró y se quedó fuera sin la llave.

      "Me vi reflejado y pensé 'Uau, no estoy bien. Sea lo que sea lo que está pasando es realmente muy escalofriante'", recuerda.

      'Por dentro, pensaba que la única manera de acabar con ello era matarme'.

      Fuentes fue a la casa de los vecinos y les dio la marihuana que tenía, asumiendo que la hierba era la causa de todo lo que estaba sucediendo. Se sentía trastornado, entonces visitó a los vecinos y les pidió si podía llamar a su madre pero no era capaz de hacerlo. Él volvió a su jardín y sintió la necesidad de saltar encima de un contenedor para trepar hasta su tejado, lo que finalmente propició su caída y se saldó diversos rasguños en su brazo.

      Aunque estaba aterrorizado por lo que acababa de experimentar, su cara se quedó como congelada con una expresión de media sonrisa que no podía borrar.

      Cuando la ambulancia llegó, Fuentes insistió a los sanitarios que algo sorprendente le estaba pasando y que debían estudiarlo. Aunque parecía exultante, en realidad, estaba aterrorizado.

      "Por dentro, estaba pensando que la única manera de parar todo aquello era matarme", explica.

      Fuentes estuvo hospitalizado durante una semana y diagnosticado con trastorno esquizoafectivo, una patología poco conocida que resulta de un mix entre la esquizofrenia y los síntomas propios de un desorden del estado de ánimo. Tuvo alucinaciones, vio zombis, sangre, las caras mutantes de extraños que se convertían en los rostros de amigos y familiares. Llegó un momento, que solo podía murmurar y llorar. También llegó a pensar que otro paciente ingresado era un doctor infiltrado que lo tenía vigilado y bajo su tutela. Tras agredirlo, fue retenido.

      Finalmente, Fuentes empezó a superar el brote psicótico con la ayuda de un tratamiento farmacológico indicado para estos casos y volvió a casa de sus padres en San Clemente. Pero las drogas le hicieron experimentar las cosas de una forma tan intensa que era como si su rutina no le permitiera sentit nada.

      "No podía estar contento. No podía estar triste", explica Fuentes. Este estado mental lo llevó de nuevo a fumar marihuana.

      La comunidad científica ha estado estudiando la relación entre el cannabis y la psicosis durante décadas. Muchos estudios señalan, en este sentido, que los consumidores que tienen propensión a patologías de desorden mental son más susceptibles a desarrollar síntomas psicóticos. Estas investigaciones también establecen que la psicosis se desarrolla antes en los consumidores de marihuana más precoces.

      "Creo que esta relación es inherente" considera el doctor Scott Krakower, un psiquiatra del Hospital Zucker Hillside de New York, en referencia al vínculo entre el cannabis y el inicio de la psicosis. Aunque Krakower nunca conoció a Fuentes, asegura que "cuanto más fumas, más posibilidades hay de que la psicosis persista".

      'Ahora podemos asegurar a nuestros pacientes con psicosis que dejar de fumar cannabis tendrá muy probablemente síntomas positivos y les ayudará a prevenir una nueva caída'.

      El último estudio relacionado con este tema — un análisis de los resultados obtenidos en 24 estudios que incorporaban información de 16.000 pacientes — concluyó que existe una fuerte relación entre el consumo de cannabis y las recaídas de los pacientes que han sido diagnosticados de psicosis o tienen síntomas similares a los enfermos afectados por esta patología. También apuntan a una asociación directa entre consumo de cannabis y estancias largas en los hospitales, en relación con los pacientes que no consumen esta sustancia.

      "Lo que esto demuestra es que si continuas consumiendo cannabis, ello va a tener consecuencias negativas en tu psicosis porque vas a tener recaídas y vas a tener que ser hospitalizado nuevamente", asegura el doctor Sagnik Bhattacharyya, el investigador principal del estudio del King's College de Londres, cuyas conclusiones han sido publicadas este mes en la revista de medicina especializada The Lancet Psychiatry. "Dejar de fumar marihuana es bueno".

      Bhattacharyya dice que espera que los hallazgos de este meta-estudio ayuden a convencer a los pacientes de que sus doctores apoyan sus recomendaciones con datos científicos y contrastados cuando les advierten que fumar marihuana es malo para la psicosis.

      "Como médico, mi experiencia — y la de otros compañeros — indica que la relación entre el consumo de cannabis y la psicosis no se limita al inicio de la psicosis", asegura. Bhattacharyya explica que la mayor parte de sus pacientes fueron diagnosticados cuando eran adolescentes o veinteañeros. "La mayoría de ellos aún continua consumiendo cannabis aunque sabemos que sabemos que no les va a hacer ningún bien".

      Su equipo de analistas encontró serios obstáculos en la realización del estudio, incluyendo la variedad de definiciones sobre el consumo de cannabis, el qué es un consumo discontinuo y la interpretaciones sobre la definición de no ser consumidor. Algunos estudios utilizados también se basan en la observación, no en datos representativos de ensayos experimentales, lo que significa que podría haber variables que no se han tenido en cuenta y que podrían tener trascendencia. Por eso, el estudio no es suficientemente determinante para establecer conclusiones definitivas al respecto.

      Pero Krakower, que no participó en el estudio, no cree que la limitación derivada del uso de datos relativos a la observación supongan una limitación porque este tipo de información es muy importante. El doctor considera que los autores del meta-análisis han hecho un trabajo riguroso con los datos disponibles cuyo resultado está en la línea de lo defendido hasta el momento.

      El doctor Matthew Large, un especialista en enfermedad mental del Hospital a mental Australia's Prince of Wales Hospital de Randwick, había sugerido previamente que el cannabis podía provocar psicosis. En un artículo editorial que acompaña al estudio, escribe escribe que los resultados "no descartan la posibilidad de la preexistencia de diferencias entre consumidores y no consumidores en los resultados".

      "En términos prácticos" añade "esto significa que podemos asegurar a nuestros pacientes con psicosis que dejar el cannabis va a reducir, muy probablemente, los síntomas al tiempo que contribuye en la prevención de una recaída".

      El doctor Felipe Amunategui, psiquiatra en el University Hospitals Case Medical Center de Cleveland que tampoco intervino en el estudio, coincide en que el estudio "confirma lo que llevábamos tiempo sospechando".

      "Este estudio es un argumento de fuerza para dejar el consumo de cannabis tras sufrir un primer episodio de psicosis" asegura al tiempo que considera que hay mucho que descubrir todavía en la relación entre la marihuana y la salud mental.

      Aunque Fuentes continuó fumando hierba durante un tiempo, asegura que nunca volvió a sentir lo mismo. Sin embargo, siempre estaba asustado por la posibilidad de que la psicosis volviera a manifestarse y llegó a tener la perturbadora sensación de que su cama giraba cuando el estaba tumbado.

      "Era muy molesto", recuerda. "Pero por alguna razón no podía dejarlo".

      Theresa Nguyen, la directora general de políticas y planificación en el Mental Health America , un centro sin animo de lucro, reconoce que para un paciente de psicosis puede resultar muy difícil dejar la marihuana. También resulta complicado diferenciar entre los síntomas que tienen que ver con el consumo de hierba y aquellos que se derivan del propio sistema nervioso de los pacientes.

      "Si tu llevas días sin consumir marihuana, no deberías tener más paranoias" indica tras explicar que los síntomas psicóticos que permanecen más de 72 horas después de haber consumido hierba tienen que ver con un daño localizado en el cerebro del paciente.

      A veces, Fuentes abandona por completo la marihuana, pero ocasionalmente vuelve a consumir. La última vez que fumó hierba no estuvo mal, pero sabe que debe acabar con ello definitivamente.

      "No puedo exponer a mi familia o a mi nueva novia a una recaída", asegura. "Ellos me ayudaron mucho y no puedo devolverles todo este esfuerzo con una nueva factura de hospital y mayor sufrimiento".

      Ahora, a sus 22 años, Fuentes lleva dos años sin consumir cannabis y no ha bebido alcohol desde hace un año y medio. Se dedica a hacer reservas en Orange County DIY, una ONG que ofrece actividades sobrias en el ámbito musical y de los eventos culturales. También toca en una banda llamada Red Curtain, y habla abiertamente sobre su recuperación tras el fatídico episodio de psicosis.

      Sigue a Sydney Lupkin en Twitter: @slupkin

      Sigue a VICE News En Español en Twitter: @VICENewsEs

      Temas: marihuana, adicción, psicosis, trastorno esquizoafectivo, california, eeuu, estados unidos, salud, psicótico

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